Ideas para hacer un cesto de los tesoros en casa

La cesta de los tesoros es un recurso educativo muy útil para el aprendizaje y desarrollo de bebés y niños pequeños. Hoy os voy a dejar unas premisas muy básicas para crear una preciosa cesta de los tesoros con poco presupuesto. Pero primero vamos a ver qué son y cuáles son los beneficios de las cestas de los tesoros para bebés.

¿Qué es un cesto de los tesoros?

Los cestos de los tesoros son una propuesta de juego y aprendizaje creada en realidad por Elinor Goldschmied. Tienen un gran valor sensorial y de experimentación, por este motivo se usan mucho en la etapa de 0 a 3 años de educación infantil.

Una cesta de los tesoros es una colección de objetos cotidianos que podemos tener en casa, hechos de distintos materiales y que se reúnen en una misma cesta.

Este tipo de materiales pueden empezar a ofrecerse cuando los bebés pueden mantenerse bien erguidos boca abajo, aunque empezarán a disfrutarlos más cuando puedan mantenerse sentados, puesto que estando tumbados boca a bajo no llegarán a verlos bien. En esa etapa se pueden ofrecer los objetos esparcidos por el suelo sin necesidad de que estén en un cesto, sino sueltos y deforma fácilmente alcanzable. Suele ser a partir de los 6 meses cuando estas cestas resultan más beneficiosas, momento en el cual, aparte de mantenerse sentados, los bebés tienen mayor coordinación en la motricidad y pueden agarrar los objetos de forma más precisa.

El objetivo principal es colocar el cesto de los tesoros al alcance del bebé de forma que esté pueda agarrar los objetos que hay dentro, manipularlos, llevárselos a la boca, hacer sonido con ellos haciéndolos chocar, moverlos, golpearlos contra el suelo, o lo que se le ocurra a esa cabecita.

Podemos tener diferentes cestas con distintos materiales para ir rotándolos y que el bebé, cuando se canse de unos objetos, pueda explorar con otros. Lo ideal es que en la cesta haya distintos tipos de objetos hechos con materiales diferentes y variados, como por ejemplo madera, elementos naturales, telas, cepillos, texturas, colores…

Gracias a este tipo de manipulaciones sensoriales, el bebé aprenderá sobre los objetos que le rodean: su tamaño, su peso, su textura, su temperatura y quizás también su utilidad. Trabajará el sentido del tacto, el olfato, la vista, la coordinación óculo-manual e incluso a veces el sabor. Además aumentará en el niño o la niña la capacidad de elección, puesto que podrás coger el objeto que tenga delante y que prefiera en este momento.

¿Qué objetos son ideales para poner en una cesta de los tesoros?

Para empezar, habrá que escoger una cesta. Las mejores son las cestas hechas de fibras naturales como mimbre o yute, ya que serán más fácilmente manipulables por los bebés debido a su poco peso y son moderadamente consistentes.

La seguridad y la higiene son primordiales: siempre tendremos que elegir objetos que el bebé no pueda tragarse, idealmente redondeados, consistentes y difícilmente rompibles, con pocas puntas y sin astillas, con buenos acabados. En este sentido, es importante ir revisando los objetos periódicamente y retirar los que estén en mal estado. Tenemos que ser conscientes de que los bebés se llevarán los objetos a la boca como primer impulso, así que hay que mantenerlos limpios.

Lo ideal en estas cestas es evitar el plástico, dado que se trata de un material poco con poca riqueza sensorial, aunque también se podría añadir alguno que tenga alguba textura para comparar objetos de distintas formas y consistencias.

El objetivo: experimentación y estimulación sensorial

Podemos elegir objetos que estimulen los cinco sentidos de formas diferentes. Por ejemplo, podemos poner objetos que estimulen el tacto y que tengan texturas o rugosidades, objetos que tengan bordes, te distintos tamaños o pesos. Si añadimos objetos metálicos los bebés también podrán distinguir entre diferentes temperaturas.

Para estimular la vista, pondremos objetos con colores y formas. Si añadimos objetos que hagan sonido al moverse o al chocar contra otros objetos, los bebés experimentarán así con los sonidos y estimularemos el oído.

El olfato y el sentido del gusto se pueden trabajar si añadimos alimentos como algunas frutas que puedan chupar o oler bajo supervisión, teniendo siempre en cuenta las posibles alergias de cada niño o niña.

Ideas de elementos para incluir en un cesto de los tesoros

A continuación, os dejo una lista de objetos que podemos incorporar en las cestas de los tesoros según su naturaleza. Tened en cuenta que hay muchas opciones diferentes y todas de ellas son válidas, siempre y cuando sean seguras para los niños y niñas.

  • Cucharas de madera
  • Espátulas metálicas
  • Anillas de madera
  • Telas
  • Ovillos de lana
  • Pinceles grandes
  • Cepillos de madera
  • Conchas del mar
  • Tapas metálicas de botes
  • Botones grandes
  • Pelotas diferentes
  • Objetos que hagan ruido, sonajeros
  • Mordedores de silicona
  • Cucharas de miel
  • Posavasos de corcho
  • Flaneras o vasitos metálicos
  • Mano de mortero
  • Cajas metálicas
  • Cestas pequeñas
  • Cajitas de cartón
  • Tubo de cartón de papel wc
  • Colador de té
  • Cepillo de dientes de bambú
  • Esponja natural

¿Cuál es el papel del padre, madre, familiar o adulto responsable?

Nuestro papel será principalmente de acompañante y observador. La cesta de los tesoros es un juego libre y abierto, en el que el niño o la niña tienen capacidad de decisión sobre qué objetos quieren manipular. Por lo tanto, nuestra misión es acompañarles observarles, y hacer que se sientan seguros en un entorno libre de peligros para que puedan explorar y manipular a su gusto.

La idea es que los elementos vayan variando según la edad y los intereses del/a niño/a. Si encontráis un objeto que le guste mucho es buena idea incorporarlo en el cesto, puesto que de eso se trata, de un cesto de los tesoros que os vais encontrando durante el día a día y que está siempre al alcance.



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