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Maternidad y Crianza

Las decisiones que tomamos por nuestros hijos

Dar el pecho o dar biberón, que duerma en nuestra cama o cambiarles de habitación, que coma esto o coma lo otro, llevarlos a esta escuela o llevarlos a la otra, comprarles unos zapatos u otros, decidir quitar el pecho, el chupete, el biberón, poner pendientes cuando nacen o dejar que decidan cuando crezcan…

No somos realmente conscientes de todas las decisiones que tomamos por nuestros hijos e hijas cuando apenas tienen meses de vida, cuando no tienen ni siquiera uso de la razón. Estamos constantemente decidiendo por ellos y lo hacemos, sin duda, con la mejor de las intenciones.

xumet vibria

Hace cinco días decidimos quitarle el chupete a mi hija pequeña, a dos semanas de cumplir tres años. ¿Decidió ella? No. ¿La preparamos para ello? Sí. Llevamos meses intentando reducir su uso. Se enganchó al chupete cuando abandonamos la lactancia materna, un abandono que hicimos ella y yo, juntas, progresivamente, y muy muy lentamente.

Probablemente ella no estaba de acuerdo en dejar la lactancia materna, igual que hace cinco días no quería entregar su chupete. Y sí, fui yo quien decidió dejar de darle el pecho, porque tenía dos años, y estos dos años de vida se los pasó sin llegar a dormir más de 45 minutos seguidos ni una sola noche. Llegó el momento, y ya casi ni me acuerdo como fue, porque no supuso ningún estrés. Me pidió teta, le dije que no, y la abracé mucho. Lloró en mis brazos hasta que se durmió. La noche siguiente fue mejor, no lloró y se quedó dormida en mis brazos, y yo la abracé muy fuerte. La siguiente noche fue todavía mejor. Y, al final, tardamos un mes entero en poder decir que la lactancia materna había terminado. Pero no tuve en ningún momento la sensación de que ella lo pasaba mal, y así lo quise yo. Tomé una decisión pero lo hice por el bien de todos en la casa.

A partir de aquel momento, mi hija ha dormido todas las noches del tirón, y de eso hace ya un año. No quiero culpar a la lactancia materna de las noches sin dormir, porque si tuviera otro hijo volvería a hacer lo mismo. La lactancia materna fue el mejor regalo que me ha dado la vida hasta el momento, una experiencia que no cambiaría jamás, aunque eso significara mil noches más sin dormir.

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Cuando dejó la lactancia materna, mi hija se enganchó al chupete. Quizás fue mi culpa. Otra decisión más. Quizás necesitaba la succión, quizás no tendría que haber dejado la lactancia, y por eso cogió el chupete con más afición. No lo sé, nunca lo sabré. Quizás si no hubiera dejado el pecho, yo no habría dormido durante un año más. Quizás habría tenido que dejar el trabajo por agotamiento, quizás ahora no estaría donde estoy. Nuestras personalidades, nuestras historias de vida, son la consecuencia de todas las pequeñas decisiones que tomamos a diario. Y cuando tomamos decisiones por nuestros hijos, aún demasiado pequeños para decidir por ellos mismos, también estamos guiando su camino.

He leído mucho, he estudiado el desarrollo infantil, sé que los niños, especialmente cuando son muy pequeños, saben qué es mejor para ellos, saben si tienen hambre, si tienen sueño, saben que cuando se ponen de pie lo hacen porque son capaces de hacerlos. No hay que forzarles a nada porque son ellos quienes marcan el ritmo. También sé que hay que dejarles explorar, decidir sobre todo aquello que pueden entender y asumir, que tienen que tener responsabilidades, pero también tienen que tener límites. ¿Quién decidió darle el chupete? Fui yo. El primer mes de vida mi hija me agotaba, me dolía el pecho, tenía grietas, sangraba, y se pasaba hora y media enganchada a mi. Pensé que con el chupete me dejaría respirar un poco y atender al mayor, que sólo tenía tres años recién cumplidos. Le di el chupete, e insistí para que se acostumbrara. No fue su decisión, no pensé en que al cabo de tres años, igual que se lo di, tendría que ser yo quien se lo quitara.

xumet vibria

En ese momento, pensé que el chupete sería lo mejor para todos. Hace cuatro días, decidí que quitárselo sería lo mejor para ella. ¿Cómo se quita el chupete? ¿Hay que quitarlo o esperar a que lo abandonen? Sé que el chupete le perjudicaba más de lo que le ayudaba, tiene un defecto en el esmalte, tiene caries y tiene los dientes muy débiles. Sé que lo mejor para ella era que lo abandonara, y hace un año lo intentamos, hace meses lo intentamos, hace dos semanas, antes de empezar el cole, lo volvimos a intentar. Al final, tuvimos que “quitárselo”.

Sí, siempre tendré la sensación de que se lo arrebaté, de que la forcé a dárselo a la Víbria, ese aguilucho con garras y pechos de mujer. Qué simbólico, no sé por qué existe esta tradición, pero a ratos me parece inquietante: cuerpo de mujer, garras de bestia, entre maternal e infernal, te doy el chupete porque me das miedo pero a la vez sé que me lo vas a cuidar. No quiero ni ponerme en la cabeza de los 300 niños que el lunes dieron el chupete porque no sé ni qué podrían estar pensando. Pero, probablemente, se enfadaron al darse cuenta de que sus padres les habían engañado para que entregaran el chupete a cambio de una piruleta y un diploma.

xumet vibria

Mi hija lleva cinco días entre agotada por el cole y rabiosa por el chupete, además de una infección en la boca provocada por una herida. Al final, pienso que fue lo mejor que pudimos hacer, pero no deja de dolerme. Me hubiera gustado que fuera ella quien lo dejara, pero no siempre es posible. A veces hay que intervenir. Y ellos tienen que aceptar la pérdida. Forma parte del crecimiento, forma parte de la vida misma.

Bimadre de dos peques, amante de la fotografía y aprendiz de maestra.

4 Comments

  • Myriam

    Ai, cómo te entiendo… Es cierto que es muy positivo tomar este tipo de decisiones con ellos y respetar sus ritmos, pero no siempre es posible. Como por ejemplo no es posible estar con ellos tanto tiempo como quieren y necesitan después de las 16 semanas de baja, cuando no tienen ni 4 meses de vida y nos toca volver a trabajar. Pero por desgracia el ritmo de vida actual no nos deja muchas opciones más. Y no hay que olvidar que ellxs al fin y al cabo son niñxs, que no tienen raciocinio y como padres y madres tenemos que hacer lo mejor para ellos y eso implica tomar decisiones que no les gusta. Como dejarles cometer sus errores, ser firmes cuando lo requieren o decir no aunque nos duela. En fin, que te entiendo perfectamente. ¡Ánimos y un abrazo, guapa!

  • BeaFerriz

    Estoy de acuerdo contigo que hay muchas decisiones que tomamos por ellos, pero lo hacemos pensado en ellos y no por gusto. Valorando mucho los pro y los contras de la decisión. Y siendo respetuosos en el proceso! Al final ellos hay decisiones que no pueden tomar y nosotros lo hacemos lo mejor posible. 🙂

  • Mami Reciente Cuenta

    Creo que tomar decisiones juntos y acompañarlos en el camino está muy bien, incluso abogo por ello siempre que se pueda. Peeeeeero, hay momentos en que esto es imposible. Es imposible porque también depende de nosotras, porque nos incumbe directamente.
    Cuando la peque cumplió tres años le quité la teta fuera de casa. Le costó un poco, pero viendo que la tenía en casa, no tuvo mayor problema. Pero llegaba la noche y pedía más y más teta y no dormía del tirón. Con la llegada de los 4, aunque ella no estaba del todo conforme, la teta se acabó.
    Son decisiones que nos toca tomar, pero podemos hacerles entender el porqué lo hacemos

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